A la llegada de la megamarcha de estudiantes a Casa Aguayo, la sede del Gobierno de Puebla, el Mandatario Miguel Barbosa aseguró que sí hay justicia, aunque los jóvenes pidieron su renuncia.
El titular del Ejecutivo estatal salió de las instalaciones públicas y caminó frente a las vallas que colocó la Policía para resguardar la zona y, a 10 metros de distancia de los manifestantes, afirmó que ya cumplieron.
«Ya hay justicia, los asesinos de los cuatro jóvenes ya están en la cárcel», expresó Barbosa, custodiado por un grupo de 30 elementos policiacos.
Junto a él también estaban el Secretario de Gobernación, David Méndez; el titular de Educación, Melitón Lozano, y el consejero jurídico Ricardo Velázquez.
Los estudiantes que pudieron acercarse a la valla comenzaron a demandarle justicia por los homicidios de Huejotzingo y seguridad para la comunidad universitaria.
El Gobernador repitió que sí hay acciones para contrarrestar la situación de inseguridad y violencia del Estado, lo que no convenció a los jóvenes y comenzaron a exigir su renuncia a gritos.
Barbosa admitió que sí eran muchos los participantes a la marcha pero dijo «a mí no me van a enseñar las calles», lo que también generó reclamos de estudiantes.
«¡Si no puedes mejor renuncia, nos traicionaste!», gritaron unos jóvenes, palabras que pronto tuvieron eco en más asistentes.
El Mandatario poblano se mantuvo afuera cerca de 15 minutos y antes de volver a Casa Aguayo, aseguró que sí le gustaba el movimiento por tratarse de universitarios libres.
No obstante, les pidió que no se dejen controlar ni manipular.